Dubái, símbolo del lujo y la estabilidad en Medio Oriente, vive horas que hace apenas semanas parecían impensables. Misiles y drones lanzados por Irán han golpeado la ciudad en medio de la escalada regional, dejando daños en hoteles de alta gama, en zonas cercanas al puerto de Jebel Ali y en el Aeropuerto Internacional de Dubái, el de mayor tráfico de pasajeros del mundo.
Residentes describen una ciudad paralizada por el miedo, con familias resguardadas en sus casas mientras se escuchan interceptaciones aéreas y explosiones a intervalos. En Palm Jumeirah, el hotel Fairmont The Palm sufrió una fuerte explosión, mientras que restos de un dron interceptado provocaron un incendio en la fachada del icónico Burj Al Arab.
En Jebel Ali, también se reportaron incendios causados por escombros tras las defensas antiaéreas.
El impacto no es solo material. La imagen de Dubái como refugio seguro para el turismo, las finanzas y la inversión global queda seriamente golpeada. Lo que para muchos era una vitrina de modernidad y orden, hoy enfrenta una escena más asociada a zonas de guerra que a la capital regional del lujo.
La frase de una residente resume el momento: “Este no es el Dubái al que estamos acostumbrados”. Y ese es precisamente el punto. Cuando la guerra toca uno de los escaparates más blindados del mundo árabe, el mensaje es brutal: en esta nueva fase del conflicto, ya no hay vitrinas intocables. #MVALLEJO #Dubái #Irán #MedioOriente #Geopolítica #ConflictoRegional